Mi paseo. San Cecilio: Historia y mito.

Un recorrido por la historia del patrón de Granada y sus misterios

 

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Paseando por la calle San Juan de los Reyes llegamos a la Placeta de la Concepción, donde se sitúa un convento lleno de historia, y que recibe el mismo nombre que la plaza. El Monasterio de la Concepción es un lugar curioso para visitar. Fue fundando en el 1518 y con una exquisita combinación, se postra ante nosotros como un sitio espléndido. Con la gran compañía de la Alhambra, como cada calle del barrio. Nada más entrar en él conocemos una combinación de espacios que te invitan a querer saber aún más. Sin desprestigiar el conjunto de la iglesia y su llamativo coro de clausura, el resto de salas acogen con un orden exhaustivo obras de arte religiosas que parecen estar hechas a medida para cada uno de los espacios.

Cuando te adentras en la sala De profundis, la calma te inunda. Esta sala no es como las demás, hace más frío y transmite una energía diferente. Al final, tras una pequeña reja se observan tumbas, es el lugar de enterramiento de las monjas de clausura que habitan allí cuando una de ellas fallece. Ante diferentes obras que cuelgan de las paredes, observamos una que llama la atención, el cuadro de un crucificado. Este cristo aparece en su cruz con Granada de fondo. Parece pintado desde el Sacromonte y sobre sus pies reposa una mujer, la cual parece María Magdalena. No se sabe con seguridad si pertenece a la Escuela de Sánchez Cotán, probablemente sea así ya que guarda una gran similitud con otras obras pertenecientes a este autor y sus alumnos. Sin ir más lejos, el lienzo de otro crucificado sito también a los pies de la ciudad nazarí; aunque en este no encontramos a María Magdalena. En esta ocasión sí se reconoce como autor a Fray Juan Sánchez Cotán. Podemos verlo en el Museo de Bellas Artes granadino y data de un periodo comprendido entre el 1603 y 1627. Ambos lienzos dan lugar a imaginar, en mi caso, el parecido con una Granada referente. Granada como ciudad de peregrinación, que tras ser reconquistada por los reyes católicos se convirtió en inspiración para el catolicismo.

Salimos del convento de la Concepción para coger la Cuesta del Chapiz subimos al barrio del Sacromonte. Cuna de poetas, artistas, fuente de inspiración y hogar para muchos. Para una enamorada del flamenco y de cada rincón de Granada como yo, sumergirse en las raíces de sus costumbres y tradiciones, siempre es un placer. Cada vez que puedo, me escapo y recorro las calles del Sacromonte, bendita Verea de Enmedio, que te hace olvidar tus peores días. Barrio en calma que cada primer domingo de febrero se llena de jaleo para acoger una de las festividades de la ciudad, la de su patrón. Así nos embarcamos en una historia que cuenta con este personaje como centro de todo.

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El Camino del Sacromonte nos lleva, con un agradable entorno lleno de cuevas y bonitas vistas, a la Ermita del Santo Sepulcro. Se encuentra en la parte baja de la abadía, justo antes del final del este camino. Esta pequeña Ermita, construida en el año 1633 tiene un encanto particular. En la plaza que rodea la iglesia hay una cruz de piedra con un cristo crucificado. Si nos paramos a pensar, hay muchas cruces similares repartidas en toda la ciudad, y la gran mayoría, están en los puntos más altos. Mencionamos algunas como la Cruz de Rauda, la de la Plaza de Cruz de Piedra, las que hay próximas a la abadía, o las más conocidas, tales como la de San Nicolás, San Cristóbal, la de San Pedro o la Cruz de San Lázaro. Esta última se dice que guarda relación con el origen del Día de la Cruz. Cuenta la leyenda que unos vecinos la decoraron y organizaron una fiesta entorno a ella y desde aquel momento la costumbre se extendió, hasta ser a día de hoy uno de los grandes días granadinos; sin tener que ver con la festividad cristiana que se celebra el 14 de septiembre, la de la exaltación de la santa cruz.

Cuando continuamos subiendo dirección a la abadía, vemos algunas de esas cruces antes mencionadas y pensamos en la cruz como simbología ligada a la ciudad y a la religión. Una poderosa Granada que instauró la cruz como símbolo para recordar que el cristianismo vivía en la ciudad y para tener presente la hazaña lograda: la reconquista.

Entre tanto, llegamos a la Abadía del Sacromonte y recuerdo aquel día que saqué unas entradas para visitarla cuando estaba en bachillerato. Fui con dos de mis amigos a los que les propuse saltarnos clase, “hacer novillos”, y junto a ellos y mi cámara de fotos me embriagué de uno de los misterios más bonitos que guarda Granada. El museo me encantó, los pasadizos, las conocidas como santas cuevas… Y la iglesia, que ya había visitado en alguna que otra ocasión. Ahora, paseando desde fuera, recuerdo aquel día con muchas ganas de volver a ver su interior. Sin más, camino y continuo pensando en cómo plasmar algo que tanto misterio me genera.

Unas cuantas visitas al Centro de Documentación provincial y al archivo de la Diputación en el Palacio de los Condes de Gabia, me han bastado para ojear libros curiosos, antiguos y hacer de una forma mucho más llevadera esta investigación.  Y para llegar a la conclusión de que la creación del personaje de San Cecilio fue el nexo que la cristiandad y la Iglesia necesitaban para asentar la religión en Granada. Un reino que había vivido de forma tan contraria, con otra religión totalmente distinta y con unas costumbres opuestas, no podía cambiar de la noche a la mañana.

Así mismo, San Cecilio, que no deja de ser el más conocido por ser el venerado en Granada y convertirse en el patrón, encontramos a otros seis personajes que acompañan esta historia; los conocidos como los siete varones apostólicos. Sus nombres son Torcuato, Tesifonte, Indalecio, Segundo, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio. Cuenta la leyenda que a cada uno le correspondía una diócesis y que, repartidos por la península, lograron la evangelización de la misma.

Tras la reconquista y demolición de la Torre Turpiana, que era la torre de la mezquita mayor antigua, se encontraron: un pergamino que contaba una profecía sobre San Cecilio, medio paño y un hueso de San Esteban. Por su parte, en lo que es la actual abadía, en las Santas Cuevas, se encontraron lo que supuestamente eran las cenizas de San Cecilio, como mártir, y varios libros pesados de plomo. Estos son los conocidos como Libros Plúmbeos. En la antigua mezquita mayor se construyó lo que es la actual catedral. Por otro lado, la Abadía del Sacromonte se asienta sobre las Santas Cuevas donde fueron encontradas las reliquias. Se dice, que la construcción de la abadía fue en parte en honor a la virgen María, ya que cuando se encontraron los objetos en la antigua torre de la mezquita, estaban acompañados por un cuadro en el que parecía estar la virgen. El Sacromonte se convirtió tras su construcción en un símbolo de la institución eclesiástica en la península.

“Por más que algunos autores no se atrevan a confesarlo, hay que reconocer que la invención de los plomos escritos en latín y de las reliquias, que tuvo lugar en 1595, sirvió para esclarecer las antigüedades cristianas de nuestra comarca, singularmente en lo relativo a la predicación de Santiago y de sus discípulos”. Así hablaba José de Ramos López en su libro “El Sacromonte” del año 1883, uno de los más especiales que he podido consultar. Como el autor comenta, los siete varones apostólicos eran discípulos de uno que a su vez, era de Jesús, Santiago. Lo que a simple vista y tras varias investigaciones a resultado ser un invento, como dice el autor, hizo mucho más firme la cristiandad en el territorio, tal y como he venido analizando con diferentes insignias desde el comienzo del artículo. Sin embargo, este invento, que ahora parece estar olvidado, dejó a San Cecilio como patrón de la ciudad. Este personaje creado o no por los musulmanes, consiguió desbancar a San Gregorio, el que parece ser que era al que los granadinos rendían homenaje en la antigüedad antes de la llegada de los moriscos.

Leyendo el libro de Manuel Barrios Aguilera “La invención de los libros plúmbeos”, he podido conocer la historia de los curas mártires de la Alpujarra. La he considerado muy interesante al igual que Manuel, quien la relaciona con la historia de San Cecilio y asegura que “es esencial en la comprensión del proceso histórico”, aunque sin embargo comenta que “no se puede hacer de ellos un relato que no implique al desarrollo de la guerra misma”. Lo curioso de estos martirios es que fueron a mano de moriscos airados en la Nochebuena de 1568, cuando se inició la Guerra de las Alpujarras. Por ello podemos decir que se trata de otro caso de clérigos martirizados que se dio en la provincia.

Los Libros Plúmbeos eran un gran misterio, y es que contenían información acerca de cómo podría ser la convivencia entre la religión cristiana y musulmana. Los clérigos que tuvieron su mandato en la abadía han tenido mucho que ver en cómo se desarrolló todo. Unos animaban a llevar a cabo una investigación más profunda entorno a los libros y las reliquias, otros en cambio no daban pie ni se interesaban en indagar. Los libros acabaron siendo requisados por el Vaticano, que no decidió devolverlos a la ciudad hasta hace relativamente poco, concretamente en el año 2000 cuando el día 17 de junio la Iglesia manifestó que dichos libros no tenían importancia y los hizo públicos en una exposición. Tras esta, fueron devueltos a la Abadía del Sacromonte. Es sabido que el arzobispo del que dependía Granada eclesiásticamente hablando en aquel entonces, monseñor Cañizares, contempló diferentes planes entorno a los libros; que quedaron sin completarse por su marcha a la diócesis de Toledo.

El penúltimo abad que tuvo la abadía, Juan Sánchez Ocaña realizó una reflexión en el 1998 para el Diario Ideal, en la que comentaba lo siguiente:

“Granada no ha perdido la conciencia de sus orígenes cristianos (en esos más de ocho siglos de dominación musulmana). En su memoria y en su culto permanecía el recuerdo vivo de la predicación de San Cecilio. Y como la historia ofrecía escasos datos en asunto tan importante, era inevitable la leyenda. Y esta apareció con una curiosa mezcla de cristianos e islámicos. Con ese motivo Granada da expresión histórico-mítica a su fe y pide su santuario”.

Esto escribía Sánchez Ocaña. Este abad consideraba errónea sacar la conclusión de que el Sacromonte se cimentaba sobre una falsedad. Además, afirmaba que nuestros antepasados pudieron haber caído en el error de creer en ciertas cosas por pura ignorancia u otros intereses.

Ahora, cada primer domingo de febrero los granadinos son partícipes de la romería de San Cecilio. Suben a la abadía en la que se realiza una misa, visitan las santas cuevas y tras ello, con bailes populares celebran la festividad acompañada de habas y de las típicas “salaíllas”. Muchas de las personas que forman parte, seguro que nunca se han preguntado acerca de este santo, acerca de su historia u origen.

El día previo a la romería, sábado por la tarde, se celebra una procesión en la que el cortejo saca al Santo. Se procesiona desde la iglesia de San Cecilio, que se encuentra en el barrio del Realejo, cercana al Campo del Príncipe.

Toda esta trama es el conjunto de una historia fascinante que nos lleva a indagar en los orígenes de la Granada cristiana. Y es que todos los hallazgos, ya fueran verdaderos o falsos, embarcaron a la ciudad en una historia entorno a la peregrinación, el misterio y costumbres. E incluso hizo que todos olvidaran al que inicialmente veneraban, San Gregorio.

Una vez finalizado este paseo, mi paseo, por mi ciudad. He de decir que este legado de historias, sus particularidades y el enclave único en el que se encuentra nuestro municipio, ha conformado la idiosincrasia de Granada. Sus calles y sus ventanales naturales a la Alhambra, los atardeceres y sus rincones. Una Granada que se ha convertido por todas sus vivencias en una ciudad única de la que tengo la suerte de ser.

Natalia Fernández Fernández

Deporte y concienciación van de la mano

  Deporte y concienciación van de la mano

De forma acogedora nos abrieron sus puertas antes de que el Covid- 19 paralizara todo. Hoy, en forma de esperanza, damos voz a un colectivo comprometido con la vida. Mucho más que un lugar de entrenamiento y más que un club de judo, Baransu

 

Familia es la primera palabra que viene a la mente cuando entras en Baransu. De forma acogedora nos abrieron sus puertas antes de que el Covid-19 paralizara todo. Hoy, en forma de esperanza, volvemos a dar voz a un colectivo comprometido con la vida. Mucho más que un lugar de entrenamiento y más que un club de judo, Baransu se convierte en un lugar donde los más pequeños inician su carrera en este deporte y los más veteranos del club imparten sus clases y entrenan; haciendo visible el vínculo tan cercano que existe entre ellos.

Hemos podido conocer de cerca cómo un deporte de contacto fomenta el autocontrol y la inclusividad, y en concreto, en este club, la vida. Y es que el Club de Judo Baransu cuenta con una historia ligada a la de Heróes Hasta la Médula, una asociación que lucha por la donación de médula y de sangre. La vitalidad y la energía inundan las instalaciones de Baransu, sitas en el municipio granadino de Albolote. Este club de judo está dirigido por Carolina Ortega y César A. Álvarez que entrenan en sus grupos a niños de diferentes edades.

Cuando comenzó la andadura de Héroes Hasta la Médula decidieron sumarse. Hemos podido conocer esta labor de la mano de David, uno de los promotores de dicha asociación, que nos cuenta emocionado lo que supone este compromiso. “El fin es salvar vidas y aquí encontramos deportistas. La gente que hace deporte se cuida mucho y tiene hábitos muy saludables. Ha sido muy fácil ligar un proyecto como el nuestro al club y más por cómo son ellos, es muy emotivo contar con su apoyo. Ellos han hecho suyo nuestro propio objetivo. Todo lo hacemos por y para la gente y aunque llevamos poco tiempo estamos teniendo muy buena aceptación. Defendemos algo que tarde o temprano puede llegar a tu casa. Es muy probable que un periodo de vida nosotros o algún familiar cercano requiera sangre o una donación de médula”. Nos cuenta David.

Héroes Hasta la Médula lleva desde 2016 haciendo actividades de concienciación de forma voluntaria, y este año el colectivo se ha constituido como asociación sin ánimo de lucro. La asociación se encuentra inmersa en diferentes proyectos como Omédula, una carrera benéfica que realizan anualmente y que está contando con una gran colaboración. Además de ayudar en la causa, las familias pasan un día muy divertido practicando deporte. “Vivir para compartir”, así es el lema que David recalca y que acompaña todas aquellas actividades que organizan. Todos los fondos recaudados se destinan a la Fundación Josep Carreras, pionera en España en la donación de médula. También cuentan con un programa que da difusión a la labor del centro de transfusión sanguínea. Se encargan de movilizar a diferentes institutos de municipios de la provincia para que conozcan el proceso de donación y se conciencien de la importancia de esta acción desde su juventud. “Hemos llevado alumnos de forma gratuita al centro de transfusión. Ven y conocen cómo funciona la donación y aprovechan el resto del día para hacer actividades culturales en la ciudad junto a sus compañeros y profesores. Estamos implicados en que los más jóvenes conozcan la donación. También hemos organizado un concurso de cortos en el que el premio será para aquel que transmita el mejor mensaje de donación de sangre y médula”. Relata David.

Por último, y no por ello menos importante, la asociación está volcada en defender el derecho a la educación en aquellos niños que están recibiendo tratamiento por leucemia. Actualmente preparan un plan de educación, en el que mediante profesores voluntarios, esos niños, recibirían clases en su domicilio para no perder el ritmo escolar. Para ello, desearían contar con el apoyo de los organismos competentes. “Queremos trabajar junto a las instituciones para que todo sea más fácil. Cuando un niño sufre leucemia lo primero que hace es dejar de ir a clase. Queremos que la delegación de educación nos ayude a impulsar este proyecto. Contamos con una lista de docentes voluntarios dispuestos a colaborar”. Nos cuenta David.

En cuanto al club, hemos podido charlar con la presidenta, Carolina Ortega, que afirma que lo que hace diferente Baransu del resto de clubes es lo involucrados que están todos lo que forman parte. “Baransu no solo está compuesta por los niños que vienen a aprender. Los padres se involucran mucho y entre todos formamos una gran familia. La unión es lo que nos diferencia. Nuestros chicas y chicas aprenden que nunca hay una derrota independientemente del resultado y que del tatami siempre te llevas un amigo”. Afirma contenta Carolina.

 

         Baransu: equilibrio entre cuerpo, mente y corazón

 

Por su parte, César A. Álvarez, profesor de judo nos cuenta lo importancia de este deporte en el desarrollo de niños con diversidad funcional. “ A pesar de ser un deporte de contacto y fuerza, no fomenta la agresividad, sino el autocontrol. Judo significa camino de la flexibilidad. Todos esos niños que no son extrovertidos aquí cambian. El contacto físico, que es imprescindible en este deporte, ayuda a acabar con esas barreras”.

Al futuro del judo César pide que no se pierda su esencia: el respeto, la honestidad y el compañerismo. Y sobre todo la conexión familiar que auna a este grupo. Con respecto a la estrecha relación que mantienen con la asociación: “para nosotros ha sido algo fuerte, nos han enseñado que tenemos que vivir el doble por aquellas personas que no están. Hemos aprendido una nueva forma de ver la vida”. Nos cuenta Álvarez.

Baransu, un lugar donde Héroes Hasta la Médula ha encontrado su familia y donde la deportividad, la concienciación y la vida van de la mano. Esperamos que cuando toda la situación que desgraciadamente vivimos acabe, este club vuelva a estar lleno de vida.

«La novela romántica no es un género escrito por y para mujeres»

«La novela romántica no es un género escrito por y para mujeres»

 

Podríamos decir que la mujer que entrevistamos en el día de hoy, es tan misteriosa como el nombre que eligió para firmar sus obras: Eleanor Rigby. O bien salida de la canción de los Beatles o de la ciudad de la Alhambra, esta autora aterriza en Granada Social para hablarnos sobre su pasión: escribir.

 

Elena Salvador, así es el verdadero nombre de Eleanor, una joven granadina llena de talento que con tan solo 21 años está cautivando al mundo de la literatura. A día de hoy compagina sus estudios de Historia en la Universidad de Granada con su carrera como escritora y su trabajo de correctora. Elena, además de amar la literatura, siente pasión por el arte en todas sus formas; durante diez años bailó danza española en el Conservatorio Superior Reina Sofía de Granada. Ganadora del prestigioso Premio Vergara 2018 con una novela victoriana, podemos verla presente en numerosos tipos de novela, lo que nos afirma aún más en la idea de que se trata de una persona versátil y disciplinada.

Respecto a sus novelas, además de tener una exquisita calidad narrativa, cabe destacar cómo la autora plasma problemas sociales y da realismo a sus personajes. Elena ve como mayor reto el lograr que los lectores empaticen con ellos. No le gusta que las acciones que hagan definan su personalidad o comprometan la opinión de quienes leen sus libros, por eso trata de buscar el equilibrio: ni el bueno es el bueno, ni el malo es el malo durante todo el desarrollo de la novela. Otra de las dificultades que encuentra a la hora de escribir novela histórica es mantener el respeto a la mujer, pero para ella es esencial y algo que tienen en común cada uno de sus libros.

Hemos podido entrar en debate sobre la situación de la novela romántica en la actualidad y cómo es un reflejo de una sociedad de la que hay que dejar de lado muchos prejuicios. “La novela romántica femenina no se valora como la escrita por hombres y además se cree que es un género por y para mujeres, hay que romper esa barrera”, sentencia Elena.

Con muchos sueños por lograr y éxitos que alcanzar, lo más gratificante para la autora es la reacción de los lectores y el proceso de crear; nos confiesa preferirlo antes que escribir. Se considera una escritora muy planificadora que disfruta investigando psicología para dotar de realismo a sus personajes. Otra de las cosas que más le gustan son los escenarios de sus novelas. Sueña con viajar a París, “tiene que ser muy especial visitar un lugar sobre el que has escrito, creo que sería muy inspirador” nos cuenta Rigby.

Auguramos un buen futuro para esta joven escritora, que ha demostrado que con esfuerzo y tesón todo es posible.

Otoño

  Sin necesidad de flores ni sol resplandeciente, mi ciudad se deja ver más bonita que nunca. Hojas secas y luces que esperan la Navidad llenan las calles de Granada. Siempre tan bonita. Siempre con su duende. 

“Me emocioné cuando caminé por el foro romano y contemplé lugares que son escenarios de la novela”

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David Segura Tristancho

Estudiante de Producción Audiovisual, fue durante sus años de estudio donde David Segura Tristancho descubrió su presteza para elaborar guiones de teatro. Ello, añadido a su pasión por la historia y la literatura, desembocaron en este proyecto que ha ocupado parte de su tiempo durante los últimos años y cuyo resultado es su primera novela histórica, Nvmantia: Murallas de fuego.

 

-Murallas de fuego pronto se publicará, ¿Cómo se siente?

-Expectante, con la sensación de ver como tanto esfuerzo pronto tendrá su recompensa.

-¿Imaginaba que habría tanto interés cuando comenzó a escribirla? 

-He tratado de darle un ritmo ágil a la novela desde el principio para captar el interés de los lectores y he de reconocer que estoy muy satisfecho con el gran número de personas que me han transmitido sus buenas sensaciones acerca de Murallas de fuego.

 -Podemos ver en su novela su atracción por la historia, ¿Cuándo surgió su interés por esta?

 -No sabría donde ubicar el origen exacto de mi interés por la historia. Recuerdo que vi una obra maestra del cine como es Gladiator y desde ese instante todo lo relacionado con Roma me apasiona. También en Bachillerato escogí estudiar Historia del arte y quizás en esas clases fue donde se desencadenó mi atracción por la historia. Actualmente tengo una amplia colección de revistas y libros, entre ellas novelas históricas y biografías.

-¿Siente especial encanto por la época en la que está ambientada Murallas de fuego?

-Así es. La historia de Numancia es apasionante, incluida la rebelión de Viriato que surge en paralelo al conflicto celtíbero. Era una época en la cual Roma tenía varios frentes abiertos como por ejemplo la tercera guerra púnica que acabó con la devastación de Cartago. Todo ello aparece en mi novela, centrándome sobre todo en Numancia.

-Viajó buscando las raíces de su libro, ¿Fue emocionante? ¿Qué le llamó más la atención?

-Hace unos meses que estuve en Roma y he de reconocer que aún hoy cuando pongo los pies en el suelo recuerdo con nostalgia el sonido de los numerosos campanarios que allí me despertaban. Sin duda fue un sueño cumplido y si tuviera que destacar algo no sabría que decir pues cada rincón de Roma es especial, pero en relación al libro puedo asegurar que me emocioné cuando caminé por el foro romano y contemplé lugares que son escenarios de la novela como la Curia, el templo de Saturno o el Tullianum.

-¿Qué va a encontrar el lector en este sugerente libro?

 -En primer lugar Murallas de fuego está escrita con un absoluto rigor histórico en lo que respecta al desarrollo de la contienda librada entre las ciudades de la Celtiberia y Roma. Los cónsules y procónsules que se dirigieron a Hispania, así como los hombres de confianza que acompañaron a Publio Cornelio Escipión Emiliano son personajes reales al igual que sucede con algunos de los numantinos relevantes, pero los protagonistas son personajes ficticios con los cuales he tratado de plasmar los sentimientos que hubieron de mostrar los numantinos con el devenir de los acontecimientos. Con ello pretendo que mi novela sea eso y no se convierta en un libro de historia. En definitiva, es una obra donde aparte de la guerra librada hay sitio para el amor, las conspiraciones, la traición e incluso momentos de júbilo, por lo que creo que incluso aquellos lectores que no suelan leer novela histórica se sentirán atraídos por Murallas de fuego.

-¿Qué hay de usted y su entorno en los personajes de la novela?

 -Para idealizar a ciertos personajes suelo tomar como referencia a personas cercanas a mi, personas cuyo carácter o rasgos se asemejan a los del personaje que busco. Puedo decir que me ayuda bastante a la hora de introducirme en ellos.

-¿Qué le mueve a escribir?

 -Desde la infancia ya escribía sobre cualquier cosa. A una prima le escribí una serie de cuentos infantiles cuando yo tenía diez años así que podría decirse que desde muy pronto tanto la escritura como la lectura forman parte de mi vida. Posteriormente escribí guiones de teatro durante mis estudios de Producción Audiovisual y aunque muchas amistades e incluso mi pareja me instaban a escribir un libro no fue hasta pasado unos años cuando surgió una idea que ya es realidad.

-¿Considera que es fundamental que un escritor tenga mucha imaginación?

 -La imaginación es fundamental para todo lo que llevamos a cabo en la vida. Pienso que es bueno saber coordinar la literatura histórica con una buena documentación, así como una narrativa que sepa captar la atención del lector.

-Conocemos que está escribiendo su segunda novela, ¿Podría hacernos algún adelanto?

 -Está ambientada en el Siglo I a.C y una vez más se desarrollará tanto en Hispania como en Roma. Pese a ello todavía me encuentro documentándome, leyendo un texto tras otro a la misma vez que van surgiendo ideas en mi cabeza.

-¿En qué aspectos cree que va a sorprender su nuevo proyecto? ¿Espera más expectación de este?

 -Creo que para cualquier escritor la primera novela es muy especial por todo lo que conlleva, pero es cierto que una vez escrita una primera obra la segunda puede resultar más factible una vez conocido el proceso que va desde unas primeras ideas al desarrollo de la historia, la búsqueda de los personajes, etc. Espero que tanto Murallas de fuego como la segunda novela resulten gratificantes para los lectores, es lo que a mi me haría sentirme más realizado como persona.